El partido de AMLO volverá a arrasar, pero menos

6-J: ELECCIONES EN MÉXICO

Más de 93 millones de mexicanos están llamados el 6 de junio a las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados, cuya mayoría de dos tercios es imprescindible para reformar la Constitución y otras medidas similares por parte del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en los tres años que le quedan de mandato, por ejemplo para reforzar el rol del Estado en sectores económicos estratégicos, como la energía o los hidrocarburos.

Durante los tres primeros años, el partido de López Obrador (MORENA) ha gozado por sí solo de mayoría absoluta en esta cámara –256 diputados de 500– y logró también la mayoría calificada o constitucional de 333 escaños gracias al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y al Partido del Trabajo (PT), con los que forma incluso una alianza electoral, más diputados de otras siglas minoritarias. Según los sondeos, AMLO ya no dependerá sólo de su partido para aprobar leyes ordinarias al perder la mayoría absoluta, sino que necesitaría al menos a uno de sus socios menores –verdes o trabajadores–, algo que por otra parte tiene garantizado, aunque le obligue a dar un giro ecologista a su política, lo que a su vez puede tener algunas consecuencias en sectores fundamentales para la economía del país.

PRONÓSTICOS

El bloque que apoya al presidente bajo la marca Juntos Hacemos Historia tiene ahora 313 escaños y las encuestas le dan una suma casi idéntica (315), pero la nueva distribución de la cámara ­le dejaría sin apenas opciones de llegar a los 333 que se necesitan para las grandes reformas. Los únicos que mejoran en esta coalición son los verdes, que podrían quintuplicar su representación (de 11 a 53 escaños) y superar así al otro socio minoritario, un PT que perdería casi un tercio de sus representantes (de 46 a 32).

Curiosamente, el partido de AMLO pierde su actual mayoría absoluta en la Cámara de Diputados pese a que, según las mismas encuestas, lograría hasta el 44% de los votos, mucho más que el 37% de hace tres años, una paradoja que se explica por el sistema mixto de elección directa y proporcional en el que además influyen las coaliciones por distritos y circunscripciones. Y es que MORENA no rentabiliza todo el apoyo que sí conserva el presidente, que ganó las elecciones con un 53% y cuya popularidad sigue siendo alta para dos de cada tres mexicanos. Eso sí, sólo su partido lograría más sufragios que casi toda la oposición junta (PRI, PAN y PRD), que también se ha unido en la alianza Va por México y que apenas sumarían el 40%.

En cuanto a este bloque, lo más destacable es que el PRI recuperaría la vitola de primer partido de la oposición con 82 diputados sobre los 48 con los que le castigaron los mexicanos hace tres años por la polémica gestión del anterior presidente, Enrique Peña Nieto. Así, el PRI puede igualar e incluso superar al otro gran partido de oposición (PAN), que apenas mejoraría un par de escaños para estancarse por debajo de 80. El socio minoritario (PRD) no se recupera de la sangría que también sufrió en 2018 y apenas remontaría un par de escaños hasta los 14.

CONCLUSIÓN:

Se da por descontado que el partido de AMLO volverá a ganar las elecciones federales del próximo 6 de junio y que lo volverá a hacer con mucha diferencia, pero parece que sin la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados que obtuvo hace tres años, en cuyo caso a partir de ahora necesitaría al menos a uno de sus socios –los verdes del PVEM y/o los trabajadores del PT–, que no obstante lograrán escaños de sobra para que cualquiera de ellos, muy probablemente ambos, garantice la mayoría absoluta a MORENA dentro de la coalición que mantienen estas tres formaciones.

Lo que no parece que podrán repetir es el 66% de escaños que necesitan para reformar la Constitución y no porque la oposición recorte la enorme ventaja del bloque de gobierno, que se mantendrá intacta, sino porque la unidad de PRI, PAN y PRD, más la irrelevancia y desaparición de otros partidos minoritarios, puede impedir cualquier combinación para que el Gobierno de AMLO sume la veintena de escaños que le faltarían para esa mayoría constitucional, lo que limitaría sus posibilidades de impulsar grandes reformas durante su segundo y último trienio, lo que a su vez podría afectar a las opciones de victoria –por ahora muchas– de quien él mismo proclame como su delfín para sucederle en la presidencia de México a partir de 2024.

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